domingo, 5 de octubre de 2014
Brócoli
Los arboles del brócoli se subdividen en otros árboles, también de brócoli, más pequeños. Es lo único coherente que le venía a la mente cuando miraba el plato, justo antes de pinchar con el tenedor uno de esos arbustillos que ni con toneladas de pimienta y orégano dejaban de resultar insípidos. Alae no estaba familiarizado con el brócoli. Sabía de su existencia pero nunca había tenido una experiencia directa con ello. Sin embargo ahora que estaba independizado, los había visto de oferta en el supermercado y no pudo evitar sentirse sano y ahorrador al llevárselos a casa.
Alae quiere ponerse en forma. No es que sea un chico feo y rechoncho, pero no está contento con su figura. Es algo que lleva arrastrando desde que tenía quince años. Nunca ha sido capaz de estar tan sexy como a él le gustaría. Siempre ocurría algo: o estaba de exámenes, o estresado por el trabajo, o tenía problemas con algún chico, o simplemente estaba deprimido por uno de los mil pensamientos acerca de su vida que regurgitan en su mente. Siempre fue muy dado a la autocompasión, y desde muy pronto se dio cuenta de que ese no era el camino. Pero nunca fue capaz de cambiarlo. Ahora está haciendo ejercicios mentales para salir de ese atolladero en el que suele caer, pero el brócoli no ayuda demasiado.
Está sonando Daniela de Pedro Guerra, una canción que lo sumerge en un baño de recuerdos. Sin ser muy fan de Pedro Guerra, que en ciertas ocasiones puede dormir hasta al más empastillado, Alae estaba enamorado de algunas de sus melodías, como la de Daniela que suena a derrota, nostalgia y ungüento para aliviar dolores. Una canción de esas perfectas para el victimismo y la autocompasión. - Hoy no hay de eso, hoy somos fuertes y tenemos un futuro brillante que empieza ahora mismo. Repetir semejante frase era el mantra de Alae cada vez que le nublaba la vista una oleada de “drama vital”. - Todo esfuerzo tiene su recompensa. ¡Jajajajaja! Menuda idea es esa.
Creer en la justicia divina, o el karma es algo que ayuda al ser humano a quedarse más tranquilo y tener esperanza ¡pero cuántos han muerto sin justicia y sin felicidad! Ahora suena Cerca del amor, otra canción de Raíz, el disco que Pedro Guerra publicó en 1998. Un año duro para Axier, con trece años sufrió una pérdida de la que parece que aún no es consciente. Pero eso es un tema demasiado complejo para traerlo a su mente. Ya tiene bastante con el brócoli, que encima pica porque se ha pasado con la pimienta.
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