domingo, 19 de octubre de 2014

Uno de ellos, ÉL.

Entre los chicos de los que Alae se ha enamorado, hay uno que aún le sigue apretujando el corazón cada vez que lo recuerda. No es fácil para Alae olvidar a un chico de mirada felina, pelo castaño rizado en bucles, labios cremosos y una personalidad arrebatadora. Uno de esos hombres nacidos para gustar.

No duró demasiado. Lo conocía desde hace mucho tiempo. Era compañero de facultad de su mejor amigo, y tardó mucho en dar el paso adelante. Era tan apabullantemente perfecto para él, que nunca se le pasó por su cabecita que algo entre ellos pudiera ocurrir. Al principio incluso ni le gustaba. La primera impresión que tuvo del leonino muchacho fue de ser un exasperantemente contestatario vacío con cierta tendencia a la arrogancia.


Con chicos así es con los que se corre el peligro de perder los papeles. Y Alae, sin quererlo, los perdió. Esperó por él, lo trató con paciencia, pero este chico ni su situación laboral y personal hicieron mucho por evitar que todo saliera bien. Resulta que mientras salían, el chico de labios cremosos había comenzado una beca muy exigente, y cuando no estaba trabajando, estaba demasiado cansado para llevar una vida normal de novios.


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